martes, 19 de enero de 2010

El fin de una era


"El día que nací yo, ¿que planeta reinaría?", cantaba José Feliciano en Televisión Española en una de esas galas del verano que amenizaban la sonrisa de las abuelas, como mujeres pegadas a un abanico. Pocos días antes Emilio Butragueño en Querétaro mandó a la red hasta en cuatro ocasiones al portero danés Lars Høgh, para recoger el esférico ante la incredulidad de nuestra hinchada en territorio Azteca comandada por un jovencísimo Manolo “El del bombo”. Esos mismos que cuatro años antes coreaban eso de “Aúpa España, aúpa. Aúpa selección. Con bombos y banderas, te anima la afición” en el año en que nació, se jubiló y murió el bueno de Naranjito. Esos años donde los héroes de todos los niños eran los caballeros del Zodiaco, Espinete, Oliver y Benji, Hee-man o el gato Isidoro. Donde Jesús Puente, Alaska en su “Bola de Cristal”, Leticia Sabater “Chachi piruli, guay del Paraguay” y los inolvidables Miriam Díaz Aroca, Mayra Gómez Kemp y Kiko Ledgard, Un, dos, tres, responda otra vez, eran los números uno en la parrilla televisiva. Vimos nacer a Telecinco con sus Mamachichos bañándose en el jacuzzi con un Jesús Gil en todo su apogeo. Fuimos testigos de la aparición estelar de Michael Robinson junto con Ignacio Lewin en El Día Después. Pasados los años podemos comprobar como su aprendizaje del castellano se quedó en los años noventa. Esos momentos mágicos de Canal Plus dónde los niños y los no tan niños lanzaban a volar su imaginación ante unas imágenes en codificado. Y alucinábamos viendo los lagartos de Uve, nos emocionábamos con Melrose Place y encendíamos las luces de nuestros cuartos a las cuatro de la mañana, después de ver a Freddie Krueggel cruzando la Elm Street para robarles los sueños a más de un colegial. Y esa canción que cantaba José Feliciano el día que yo asomaba la cabeza a este mundo, sólo se podrá ver desde ahora a través de los aparatos digitales del TDT. El día que nací yo sólo existían dos cadenas en nuestros mastodónticos televisores de cubierta marrón. Ahora, pasados los años, con una magnífica parabólica y un contrato completo de una de esas plataformas digitales por satélite, podemos pasarnos media hora para completar un zapping en una pantalla plana LCD. Murió el BETA asesinado por el VHS, después éste falleció de viejo para dar cabida a los formatos DVD y más tecnologías que descontrolo. Llegó la hora del “apagón digital”, así que, ¡preparaos chicos! Suerte que siempre nos quedará Eduard Punset.

jueves, 14 de enero de 2010

W biały- czerwony (en blanco y rojo) Parte II


Acabo de llegar a Polonia. Estoy en la zona cero. El origen. Y por las vías del tren recorren kilómetros mis sueños vestidos de blanco como los copos que están a punto de caer sobre la tierra de Chopin. Y digo de blanco porque es verdad que están impolutos. Tengo a mi lado a una señora que duerme en el mismo vagón que yo. Ella no sabe que sentiré cuando pise de nuevo Warszawa Centralna, cuando contemple el Pałac Kultury i Nauki, cuando pasee por Pańska 57 y toque el timbre de la casa 33. Pero yo también lo desconozco. Ahora se despierta, se acurruca hacia su lado derecho y abre los ojos. En el paisaje que se contempla por la ventanilla no hay nada, sólo viejas fábricas y vehículos Polonez del año de Nikita Jruchov por lo menos. Y las farolas que iluminan la vereda se tornan cada vez más lánguidas y amarillentas. Es el encanto y el desencanto de Europa del Este, todo lo que nosotros consideramos reliquia, aquí es medio de vida, supervivencia.