jueves, 9 de febrero de 2012

Lo efímero



Agonía, es así,

los porqués, trasladando

arquetipos, paradigmas.

Agitar dedos, tendidos.

El cielo se marchita,

camina musitando, si es domingo,

qué sé yo

necedades las que siento,

mentiras a mi mismo,

es un recodo en el diván,

es el tic-tac pétreo de tus labios.

Son lejanos

los merecedores de tu alma.

Allí te encuentras olvidando

quizás los dilemas,

que amarillos sentimientos

me condenan infinitos

de lamento.

Hoy, de reojo en el espejo

no convierte en alimento

no transluce ni un reflejo

esta dosis de sustento.

Que me calma, que me quieta.

Verdaderos quehaceres que me aprietan.

Ambulante marcho y te escribo

no sabrás, que más dan

las pisadas que vendrán.

Que en un café envilezco,

que me creo, sueño, parto,

que me muero, resucito

que nazco.