¡Qué ganas tenía de vivir mi segunda andadura! Y parece que fue ayer cuando marchaba, día 11 de julio a Plac Solny a las 6 de la tarde, enfundado en mi zamarra roja y gualda dispuesto a beberme hasta el agua de la fuente de Rynek, en la que chapoteaba posteriorme para nuestro disfrute rodeado de unos 40 españoles. Claro, nada en comparación con lo que se vivió en la "madre patria". Es una asignatura pendiente, algo que desconzco. Y esa frase que dicen "ya nos podemos morir tranquilos" a mi no me vale. Tres meses. Hoy me encuentro casi en noviembre, y casi también envuelto en los fríos, los hielos, los deshielos, la hiel en cada esquina, la bilis, las anginas... también el calor, de vez en cuando. A ritmo de vodka o de lo que uno quiera (o pueda). Ahí no voy a entrar, no cercenaré tantas impurezas.
martes 19 de octubre de 2010
Tres meses, noventa lunas
¡Qué ganas tenía de vivir mi segunda andadura! Y parece que fue ayer cuando marchaba, día 11 de julio a Plac Solny a las 6 de la tarde, enfundado en mi zamarra roja y gualda dispuesto a beberme hasta el agua de la fuente de Rynek, en la que chapoteaba posteriorme para nuestro disfrute rodeado de unos 40 españoles. Claro, nada en comparación con lo que se vivió en la "madre patria". Es una asignatura pendiente, algo que desconzco. Y esa frase que dicen "ya nos podemos morir tranquilos" a mi no me vale. Tres meses. Hoy me encuentro casi en noviembre, y casi también envuelto en los fríos, los hielos, los deshielos, la hiel en cada esquina, la bilis, las anginas... también el calor, de vez en cuando. A ritmo de vodka o de lo que uno quiera (o pueda). Ahí no voy a entrar, no cercenaré tantas impurezas.
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