domingo, 19 de diciembre de 2010

¿Recuerdas?


Sin motivo, así es. Ya estoy viendo tu cara de sorpresa, “joder, ese nombre me suena”. Y no he llegado hasta aquí para contar banalidades. Necesitaba un motivo, una afinidad, un reto, un afán. Y recordar esa textura de tinta entre mis dedos. Tengo 24 años, unos cuantos meses y un baúl en el que guardo nieve, poesía, alquitrán y recuerdos. Pero el quilombo, como dicen los gauchos, está en su profundidad. Y es enorme. Es un abismo de sensaciones que se perdieron en la estepa del tiempo. Aun recuerdo la sonrisa, el perfume y el vaivén de miradas. Creo que tú también lo recuerdas. O aquella noche de Guns’nd Roses y Nirvana, en un rincón del mundo palpando soledad y compañía. Eran otros momentos. Pero entre estas cuatro paredes de mi lúgubre cuarto calefactado vuelan los duendes que ayer surcaban mares, avivaban cenizas y ponían nombre a mi burbuja en la que nadie me ve, nadie me oye y nadie me recuerda. Y pensar en lo que ha sido es realmente muy difícil. De hecho, no sé qué ocurrió antes de surgir todo, como si mi vida hubiera comenzado aquel día de julio, tan lejano pero a la vez tan presente. Y ahora que vuelvo a entrar en esta burbuja que me proyecta a lugares remotos, puedo ponerme tan romántico como explorar sin rumbo en mis miedos. Ser de nuevo la misma marioneta que se mecía al compás del crujir de mis dedos o al sonido de mis pisadas correteando entre las plazuelas de cualquier ciudad del sureste español. Masticar el chirrío de mis uñas contando lunas en un coche viejo, en un inhóspito paisaje hablando de qué sé yo, las mismas necedades. Desde todo aquello hasta hoy ocurrieron mil chascarrillos, cientos de batallas y tres o cuatro momentos a reseñar. Por supuesto los más importantes. Y si hablamos de esperanza puede ser que esta vez no tenga ninguna duda. Como a veces dices, el tiempo nos pone a cada uno en su lugar. Y creemos en las coincidencias. Hasta entonces, buena suerte.

jueves, 28 de octubre de 2010

En camisas de once varas (II) Redes sociales a debate


Ya tenemos aquí el segundo programa de "En camisas de once varas".
En esta ocasión nos hacemos eco de un tema que atañe como pocos el cambio de milenio. Las redes sociales. Esa herramienta de comunicación a través de internet que está ahí, al alcance de todos, con sus virtudes, sus defectos, sus consecuencias... porque hoy en día, ¿quién no tiene Facebook (o cara libro para otros)?, ¿Seríamos capaces de vivir sin tecnologías, como hace cien años? Un debate apasionante, lleno de opiniones, risas, anécdotas, locuras, música y mucho más. ¡Disfruten!

Pincha en el enlace para escuchar el programa

http://www.archive.org/download/LasRedesSocialesADebate/LasRedesSocialesADebate.mp3



O también desde el blog hermano:


jueves, 21 de octubre de 2010

En camisas de once varas


Ha nacido el primer programa de radio por podcast de hispano hablantes en Polonia. Un programa donde hablamos sin tapujos, cercenando las impurezas que nos placen con un espíritu de pensamiento libre, al puro estilo de este blog. Son las opiniones, los deseos y las inquietudes de un grupo de amigos sin pelos en la lengua, que viven lejos de las fronteras de su "Piel de Toro" natal, aunque se nos ha colado cierto ser (o psicofonía) venido de la mismísima estepa rusa. Sin importarles un bledo el ser, o dejar de ser incorrecto. Al fin y al cabo nos metemos en "Camisas de once varas", como reza el título del programa, para disfrutar y que disfrutéis de nuestro nuevo proyecto. A partir de hoy colgare los links de cada programa en este blog. Tambien podéis escucharlo visitando el blog hermano: http://encamisasdeoncevaras.blogspot.com/

Espero que os guste



Pincha en el link para escuchar el programa:

http://www.archive.org/download/EnCamisasDeOnceBaras-programaDePresentacin-/ProgramaPresentacinEnCamisasDeOnceBaras.mp3


martes, 19 de octubre de 2010

Tres meses, noventa lunas

¡Qué ganas tenía de vivir mi segunda andadura! Y parece que fue ayer cuando marchaba, día 11 de julio a Plac Solny a las 6 de la tarde, enfundado en mi zamarra roja y gualda dispuesto a beberme hasta el agua de la fuente de Rynek, en la que chapoteaba posteriorme para nuestro disfrute rodeado de unos 40 españoles. Claro, nada en comparación con lo que se vivió en la "madre patria". Es una asignatura pendiente, algo que desconzco. Y esa frase que dicen "ya nos podemos morir tranquilos" a mi no me vale. Tres meses. Hoy me encuentro casi en noviembre, y casi también envuelto en los fríos, los hielos, los deshielos, la hiel en cada esquina, la bilis, las anginas... también el calor, de vez en cuando. A ritmo de vodka o de lo que uno quiera (o pueda). Ahí no voy a entrar, no cercenaré tantas impurezas.

viernes, 9 de abril de 2010

Allende los mares: Istanblue. Constantinopla para los nostálgicos


Ante la gran evidencia de tener que hacer una necesaria renovación en este blog, he decidido crear para vuestro uso y disfrute esta sección llamada allende los mares. Dicho espacio tratará de explicar las anécdotas más inverosímiles que he presenciado lejos de la madre patria. En ella, y para empezar con buen pie, qué mejor ciudad que Estambul.


Caminar por la antigua Bizancio en el mes de Septiembre es sin lugar a dudas sinónimo de sed, de sudor, de gentío, de tirantes, de gafas de pantalla, de olores a especias y a jazmín, de calles vertiginosas prendadas a un tragaluz donde se vislumbra la figura de una señora con un velo rosado cocinando un delicioso Lahmacun. Y cuando baja el sol, la ciudad se tiñe de un esplendor incomparable. Y en ese centro de Sultán Ahmet, entre Aya Sofia y la Mezquita Azul, el tiempo se para y viajar civilizaciones atrás se convierte en toda una aventura. Y junto a Alejandro Magno podremos amenazar al Imperio Persa; seremos romanos, bizantinos, Constantino el Grande, Justiniano. Y podremos librar batallas en las callejuelas cercanas al antiguo Hipódromo, sable en mano, a las órdenes del Sultán hasta llegar al inconmensurable Palacio Topkapi. Perdernos en la singular basílica cisterna durante el rodaje de "Desde Rusia con amor" del sempiterno James Bond. Seremos igualmente pintores de retratos del adorado Ataturk y colgarlos por todas las esquinas de la vieja ciudad con el lema “Padre de la Patria”. Muy cerca de este lugar, en el Bósforo, los retales puntiagudos de luz se tornan anaranjados y desde el Cuerno de Oro se reflejan en los cristales translucidos del continente de enfrente, Asia. Esos inolvidables barquitos... “¡Estoy en Europa!, ¡estoy en Asia!, ¡estoy en Europa!”...
Mientras tanto la ciudad cambia el luto Ramadán por brillos, flores, colorido, risas, música, y sabor a caramelos en espiral. ¡Y para qué mencionar la majestuosidad de sus bazares! Ropa de marca falsificada extraordinariamente, cuadros, candelabros, ajedrez, tacitas, especias y cualquier recóndito objeto que se le pase a uno por la cabeza. Desde el lujo admirando bellas mujeres con velos de Prada, a masticar las plazuelas repletas de niños pegando patadas a pelotas de trapo, con camisetas de imitacion de sus héroes del Fenerbahce, Besiktas o Galatasaray. Para los amantes de la numismática, con mucho cuidado para evitar estafas, Estambul es magnífica para adquirir unas cuantas monedas bizantinas y otomanas, sin gastar las 6 o 7 liras que cuesta un kebab en cualquier local de mala muerte. Y es ahí cuando un español se da cuenta lo que es comida basura y lo que no. Café, té de sabores, sisha, baclava, raki, megalópolis, 14 millones de personas, cuatro horas en bus para la cruzarla de punta a punta, genial, cautivadora, misteriosa, romántica, sincera, caótica... Estambul.

Y cuando te acercas a la mezquita Suleyiman haciéndote pasar por musulmán, harto de hacer cola como un turista, aprovechando tus pintas de moro (bendita barba) y después de lavarte los pies en el pilo, siempre puede llegar un segurata que te diga en inglés: “Excuse me, you can’t enter here”, y cuando más se acojona uno ante semejante pillada, tambien puede ocurrir lo siguiente: “Take this clothe, it’s incredible! how you forgot your trousers?(...) mmm, where are you from??” y la contestación fue digna de haber sido enmarcada, “Excuse moi, monsieur, je suis francais avec origin argelin”, ¡y en mi curriculum figura que tengo el francés elemental!

P.D: aquí adjunto el documento gráfico que corrobora lo sucedido.



martes, 19 de enero de 2010

El fin de una era


"El día que nací yo, ¿que planeta reinaría?", cantaba José Feliciano en Televisión Española en una de esas galas del verano que amenizaban la sonrisa de las abuelas, como mujeres pegadas a un abanico. Pocos días antes Emilio Butragueño en Querétaro mandó a la red hasta en cuatro ocasiones al portero danés Lars Høgh, para recoger el esférico ante la incredulidad de nuestra hinchada en territorio Azteca comandada por un jovencísimo Manolo “El del bombo”. Esos mismos que cuatro años antes coreaban eso de “Aúpa España, aúpa. Aúpa selección. Con bombos y banderas, te anima la afición” en el año en que nació, se jubiló y murió el bueno de Naranjito. Esos años donde los héroes de todos los niños eran los caballeros del Zodiaco, Espinete, Oliver y Benji, Hee-man o el gato Isidoro. Donde Jesús Puente, Alaska en su “Bola de Cristal”, Leticia Sabater “Chachi piruli, guay del Paraguay” y los inolvidables Miriam Díaz Aroca, Mayra Gómez Kemp y Kiko Ledgard, Un, dos, tres, responda otra vez, eran los números uno en la parrilla televisiva. Vimos nacer a Telecinco con sus Mamachichos bañándose en el jacuzzi con un Jesús Gil en todo su apogeo. Fuimos testigos de la aparición estelar de Michael Robinson junto con Ignacio Lewin en El Día Después. Pasados los años podemos comprobar como su aprendizaje del castellano se quedó en los años noventa. Esos momentos mágicos de Canal Plus dónde los niños y los no tan niños lanzaban a volar su imaginación ante unas imágenes en codificado. Y alucinábamos viendo los lagartos de Uve, nos emocionábamos con Melrose Place y encendíamos las luces de nuestros cuartos a las cuatro de la mañana, después de ver a Freddie Krueggel cruzando la Elm Street para robarles los sueños a más de un colegial. Y esa canción que cantaba José Feliciano el día que yo asomaba la cabeza a este mundo, sólo se podrá ver desde ahora a través de los aparatos digitales del TDT. El día que nací yo sólo existían dos cadenas en nuestros mastodónticos televisores de cubierta marrón. Ahora, pasados los años, con una magnífica parabólica y un contrato completo de una de esas plataformas digitales por satélite, podemos pasarnos media hora para completar un zapping en una pantalla plana LCD. Murió el BETA asesinado por el VHS, después éste falleció de viejo para dar cabida a los formatos DVD y más tecnologías que descontrolo. Llegó la hora del “apagón digital”, así que, ¡preparaos chicos! Suerte que siempre nos quedará Eduard Punset.

jueves, 14 de enero de 2010

W biały- czerwony (en blanco y rojo) Parte II


Acabo de llegar a Polonia. Estoy en la zona cero. El origen. Y por las vías del tren recorren kilómetros mis sueños vestidos de blanco como los copos que están a punto de caer sobre la tierra de Chopin. Y digo de blanco porque es verdad que están impolutos. Tengo a mi lado a una señora que duerme en el mismo vagón que yo. Ella no sabe que sentiré cuando pise de nuevo Warszawa Centralna, cuando contemple el Pałac Kultury i Nauki, cuando pasee por Pańska 57 y toque el timbre de la casa 33. Pero yo también lo desconozco. Ahora se despierta, se acurruca hacia su lado derecho y abre los ojos. En el paisaje que se contempla por la ventanilla no hay nada, sólo viejas fábricas y vehículos Polonez del año de Nikita Jruchov por lo menos. Y las farolas que iluminan la vereda se tornan cada vez más lánguidas y amarillentas. Es el encanto y el desencanto de Europa del Este, todo lo que nosotros consideramos reliquia, aquí es medio de vida, supervivencia.